De hecho, no tiene misterio alguno. El sol no brilla por la noche. Si hubiese luz no habría oscuridad. La única duda plausible es por qué razón sigo intentando buscar luz en medio de un bosque profundo, oscuro, tenebroso. No hay salvo un reguero plateado que a veces consigue discurrir entre hoja y hoja provocado por la triste luz lunar. Ilumina lo justo, pero no es suficiente, no lo es al menos para mí.
Vivo de noche, entre sombras y formas en distintos tonos de negro. Hace tiempo que no me encuentro. No hay nadie en casa. Nadie, absolutamente nadie. Hay un cuerpo, pero está dormido. Se mueve mucho, pero está, como poco, dormido. Quizás está drogado. Puede incluso que esté muerto y solo sean movimientos de Sommer. Sigue sin haber nadie.
No entiendo dónde tendría que estar, dónde debería encontrarme. Toda persona se encuentra en sí misma tras un rato de introspección, pero yo... no. Sencillamente no me encuentro. Toda persona tiene objetivos. Yo quiero llegar a la meta, sea cual sea. Estoy cansado de esta carrera, porque no va a ningún lugar.
Busco mi sol de medianoche, mi faro en plena oscuridad, que me arranque de las sombras, que me haga encontrarme, que me dé la vida. Pero busco el sol de medianoche aquí, y solo aparece en los polos. Tendré que partir hacia el norte. O huir. Depende del juicio del lector, no sé si en este caso sería huir cobardemente o simplemente, ir. Pero lo necesito.
Y no puedo, no puedo irme, pero voy organizando mi plan de huida. Y todo en secreto, porque como se dijo muchas veces... "the show must go on".
Lo peor es que veo el sol de medianoche, o eso creo, que lo he localizado, pero apunta al norte, y, salvo que me dirija allí, no me alumbrará, yo seré siendo una mera esencia entre miles, inherente a las sombras, seguiré sin encontrarme, seguirá sin haber nadie en casa.
Nobody home...
"En el fondo, si no me sintiera morir, me podría creer ya muerto."
Samuel Beckett.