31.7.17

Amando el sur

Como si fuese una pieza de Beethoven con el título tornado, inicia una canción, una melodía, un ritmo, una cadencia. Suenan sueños, sueñan sonidos, lucen noches estrelladas y hay sombras en los días.

Los pájaros vuelan sobre nuestras cabezas, el arrullo de las olas canta a nuestro lado, pero frente a frente sólo estamos nosotros.
Dos mares del sur, profundos pero someros, tempestuosos pero calmados. Con una carta de emociones mayor que el universo. Todo depende de si están mirándome desde la costa, invitándome a mojarme, o cara a cara, entre sábanas.

Los mares son idénticos, inundan mi cuerpo y mojan cada centímetro de mi piel con su mirada. Me hacen romper mis clichés, destrozar mis odios, amar el calor y virar al sur, mirar al mar y olvidar la montaña. Todo ello con gran gusto. Solo hay una cosa mejor que tener principios, y es que sean capaces de vencer a incoherencias internas. Cuando un principio rompe a otro hay sensación de limpieza.

Pesa sombre los hombros la satisfacción, igual que ponerse a alguien encima mientras... dejemos correr la imaginación.
Pero es un peso que gustosamente llevaría en la espalda. Un saco para sembrar la felicidad en tu mente. Si pudiese lo llenaría con todas las semillas del mundo, pesasen cuanto pesasen, y araría tu rostro cada segundo con las yemas de mis dedos. Regaría los surcos cada instante para que nunca faltase agua.

Todo ello por ley de acción-reacción. Es un peso inverso. Labrarte es un trabajo que genera una fuerza de vuelta, que me eleva. Vuela entre las nubes, en el azul del cielo, en el azul del mar.

Al final resulta que quiero ser como Ícaro, y volar el paraíso. Sólo pido que esta fábula, al contrario que la de Ícaro, no acabe en tragedia. Quién me iba a decir que yo, amante de las tormentas, querría volar cada día al silencio del sol, hacia la luz más celeste, a lo más alto.
Si no cada día, no menos que cada quincena. Cada luna llena, cada luna nueva, baja la marea, suben tus ideas.

'Fortnight' en inglés, de las noches hagamos un fortín, de los días nuestras páginas, y del tiempo tejamos la costura. Porque cerca, cerca, y nada más que cerca siento tus alas.
Y de vez en cuando, confusos mares miran con dudas desde lo más bello del universo. Es normal, sólo pido confianza y tiempo. Con el paso del tiempo, la siembra será mejor, mejor que nada, mejor que todo. Solo tú serás mejor que la siembra.

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