Esta noche estuve de viaje. No sé si era en tren, bus o coche, pero viajé. Iba a Málaga. Y me daba cuenta de lo solo que se está fuera de casa. Lo único que viven en Málaga son un par de demonios internos míos que, sin hacerme sentir incómodo, me dejan impasivo.
Iban a ir conmigo, pero me dijeron que me adelantase. Pero después nadie vino. El viaje era una broma. Alguien pensaba que era muy gracioso mandar a alguien a Málaga solo para que cuando esperase a alguien, tuviese que darse cuenta solo de que no iría nadie más. Estaba en mitad de ninguna parte, sabiendo que, salvo esas dos personas que casi diría que odio, no conocía a nadie.
En otras circunstancias, habría intentado conocer a alguien. Habría intentado hacerme al terreno, camuflarme, ser parte del todo, moverme armoniosamente, como puede moverse una gota de agua en medio del mar. Pero yo soy yo, mis tonterías, mis estupideces y, ante todo, mis circunstancias.
Después desaparecí. Nadie sabe dónde estaba, ni yo sabía dónde estaba nadie, incluido yo mismo. Solo veía un escenario, a mis pies. Se extendía inmenso sobre el suelo. Solo había espacio a mis espaldas, estaba al borde, por mucho que retrocediese. Es el primer escenario en el que estoy que me ha provocado vértigo. Me giraba 180º y el espacio se colocaba a mi espalda siempre, como mi sombra, sin que pudiese girarme para verlo. Sabía que estaba allí, era consciente, pero no había forma de llegar. Porque ese espacio ya está caminado, lo que queda delante, que no es nada, es lo que tengo que caminar aún.
Imagino que tendré que apoyar el pie en el vacío con la convicción suficiente para que se formen los tablones, para que el escenario se extienda bajo mis pies. Pero no tengo ni seguridad para avanzar, ni motivos.
La verdad, ha sido una suerte que todo fuese un sueño. Jamás me he alegrado tanto de despertarme escuchando a mi hermana poniéndome a parir de fondo.
Aunque bien mirado, la vida es sueño, y según escribía todo esto me he dado cuenta de que las metáforas que mi mente es incapaz de proponer conscientemente lo hace en sueños. Y me estremecen por dentro, hace que me tiemble hasta el alma, si es que sigo gastando de esas.
Por hoy ya está bien. Total, no sé para qué tengo un blog, si no aporta nada a nadie. Ni a mí mismo.
9.8.14
7.8.14
Non-winged flight
Supongo que no se puede mantener el vuelo si no hay nada que te sostenga. Alas. O lo que quiera que sea. Puedes elevarte, pero lo que pretendes que sea un vuelo, que te lleve lejos, a otras tierras, a otros mundos, salir de tu universo aleteando, mirándolo como pidiendo perdón. No es su culpa, será tuya, pero no es aquí donde debo estar.
Esa elevación, mientras giras la cabeza con la mirada preparada, se termina antes de que nadie se dé cuenta de que te has levantado. Tú querías volar y has dado un saltito. Pero aterrizas en el mismo sitio, solo que pisas mal, resbalas y te caes. Ruedas ladera abajo. Te encuentras con elementos tan naturales como la gente. Gente como piedras que te hacen daño, gente como el barro, te acelera, gente como las hojas, que te ayudan a amortiguar la caída. Gente como charcos de agua, pequeños riachuelos, que te ralentizan un poco, aunque también te dan tiempo para pensar. Y te limpian. Y gente como pequeños animales que, asustados, intentan atacarte, pensando que tienes algo en contra de ellos.
Y llegas al final de la ladera. Te encuentras magullado, confuso, desorientado, no recuerdas bien cómo has llegado allí, pero eres incapaz de olvidar que no es tu sitio. Que no es tu mundo. Que eres un extraterrestre camuflado en un cuerpo antropomorfo. Olvidas todo, salvo eso. Ya no sabes ni tu propio nombre, si alguna vez tuviste alguno.
Ya no conoces más que el fracaso y esa maldita sensación de no ser de este planeta. El mundo vive en tres dimensiones y se mueve en una. Tú te mueves en tres o cuatro. Y según el momento vives en veinte, cuarenta y dos, tres o una. Recuerdas cómo ibas a huir, volando, a despegar para jamás volver, para jamás aterrizar. Pero algo salió mal y viste la realidad. Nada de huidas, nada de vuelos.
Ahora estás en la parte baja de la ladera. Todo el mundo está arriba. Abajo sigues estando en el sitio equivocado, pero ahora también estás solo. Buscabas un lugar mejor y tan solo has conseguido silencio y soledad. Por un lado, no está tan mal, hay calma. Sigues con tus sensaciones de no pertenecer aquí, pero al menos no hay personas que te lo evidencian.
Y aún así, echas de menos esa gente, la misma que te lo evidencia, pero que lo intenta arreglar consolándote. No suele servir de nada, nunca sirve de nada, pero lo echas de menos.
Ahora cuesta asumirlo. Es difícil asumir algo tan sencillo. Es como asumir tu propia muerte, el concepto es sencillo, es algo inevitable, pero... ¿quién es el guapo, o la guapa, que está preparado o preparada para asumir, para aceptar, algo tan sencillo y tan inmenso sin preparación previa? Sin meditar, entenderlo todo, verlo, ser capaz de identificar cada elemento, y no mover ni un músculo para evitarlo, conscientemente. Nadie, supongo que nadie. Pues algo así sucede con los saltos que iban a ser vuelos. No consigues asimilarlo, aunque sea sencillo lo que sucede, no lo es tanto interiorizarlo y ser consciente.
Supongo que me gusta ser un inconsciente. Es la única forma de llevarme alguna sorpresa de cuando en cuando.
If I had to name that jump... maybe, it would be nice to call it non-winged flight.
Esa elevación, mientras giras la cabeza con la mirada preparada, se termina antes de que nadie se dé cuenta de que te has levantado. Tú querías volar y has dado un saltito. Pero aterrizas en el mismo sitio, solo que pisas mal, resbalas y te caes. Ruedas ladera abajo. Te encuentras con elementos tan naturales como la gente. Gente como piedras que te hacen daño, gente como el barro, te acelera, gente como las hojas, que te ayudan a amortiguar la caída. Gente como charcos de agua, pequeños riachuelos, que te ralentizan un poco, aunque también te dan tiempo para pensar. Y te limpian. Y gente como pequeños animales que, asustados, intentan atacarte, pensando que tienes algo en contra de ellos.
Y llegas al final de la ladera. Te encuentras magullado, confuso, desorientado, no recuerdas bien cómo has llegado allí, pero eres incapaz de olvidar que no es tu sitio. Que no es tu mundo. Que eres un extraterrestre camuflado en un cuerpo antropomorfo. Olvidas todo, salvo eso. Ya no sabes ni tu propio nombre, si alguna vez tuviste alguno.
Ya no conoces más que el fracaso y esa maldita sensación de no ser de este planeta. El mundo vive en tres dimensiones y se mueve en una. Tú te mueves en tres o cuatro. Y según el momento vives en veinte, cuarenta y dos, tres o una. Recuerdas cómo ibas a huir, volando, a despegar para jamás volver, para jamás aterrizar. Pero algo salió mal y viste la realidad. Nada de huidas, nada de vuelos.
Ahora estás en la parte baja de la ladera. Todo el mundo está arriba. Abajo sigues estando en el sitio equivocado, pero ahora también estás solo. Buscabas un lugar mejor y tan solo has conseguido silencio y soledad. Por un lado, no está tan mal, hay calma. Sigues con tus sensaciones de no pertenecer aquí, pero al menos no hay personas que te lo evidencian.
Y aún así, echas de menos esa gente, la misma que te lo evidencia, pero que lo intenta arreglar consolándote. No suele servir de nada, nunca sirve de nada, pero lo echas de menos.
Ahora cuesta asumirlo. Es difícil asumir algo tan sencillo. Es como asumir tu propia muerte, el concepto es sencillo, es algo inevitable, pero... ¿quién es el guapo, o la guapa, que está preparado o preparada para asumir, para aceptar, algo tan sencillo y tan inmenso sin preparación previa? Sin meditar, entenderlo todo, verlo, ser capaz de identificar cada elemento, y no mover ni un músculo para evitarlo, conscientemente. Nadie, supongo que nadie. Pues algo así sucede con los saltos que iban a ser vuelos. No consigues asimilarlo, aunque sea sencillo lo que sucede, no lo es tanto interiorizarlo y ser consciente.
Supongo que me gusta ser un inconsciente. Es la única forma de llevarme alguna sorpresa de cuando en cuando.
If I had to name that jump... maybe, it would be nice to call it non-winged flight.
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